sábado, 2 de mayo de 2009

La vida es una hora…



Eso dice un amigo mío.

¡Ahora me doy cuenta que ya han pasado 35 minutos!. Bueno, me quedan otros 25, tendré que seguir aprovechando el tiempo. Y digo seguir porque no soy consciente de haber perdido ni un solo segundo de mi hora.

Me he parado a escuchar el tic tac… me he parado precisamente ahora porque mi cuerpo ha empezado a dar señales desconocidas para mi hasta este momento.

Mis articulaciones duelen y se inflaman, joder! “pero si soy una chavala (bueno casi)”, le dije a la doctora. “¿Eso no es cosa de mayores?”, le pregunté. La doctora me aclaró que eso era una creencia muy extendida pero falsa.

Y aquí me tenéis, hablando sobre mi artritis. Y tal vez hablo sobre ella para que piense que la estoy poniendo verde y desaparezca toda ofendida ella.

También puede ser que hablo sobre ella para ir aceptándola y decidir, teniendo en cuenta que va a acompañarme durante esos 25 minutos de los que hablaba antes, cómo voy a tratarla.

De momento reconozco que, sin conocerla apenas, creo que es una bruja de las pirujas pirujas. Pero ya sé que a veces las apariencias engañan, así que esperaré a ver que pasa. En todo caso, no pienso dejar que consiga hacerme perder ni un solo segundo de mi hora…

3 comentarios:

  1. Claro que no!, no se te ocurra perder ni un segundito, y recuerda la de minutos que te queda por compartir... conmigo! :)

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