La vida es una hora…



Eso dice un amigo mío.

¡Ahora me doy cuenta que ya han pasado 35 minutos!. Bueno, me quedan otros 25, tendré que seguir aprovechando el tiempo. Y digo seguir porque no soy consciente de haber perdido ni un solo segundo de mi hora.

Me he parado a escuchar el tic tac… me he parado precisamente ahora porque mi cuerpo ha empezado a dar señales desconocidas para mi hasta este momento.

Mis articulaciones duelen y se inflaman, joder! “pero si soy una chavala (bueno casi)”, le dije a la doctora. “¿Eso no es cosa de mayores?”, le pregunté. La doctora me aclaró que eso era una creencia muy extendida pero falsa.

Y aquí me tenéis, hablando sobre mi artritis. Y tal vez hablo sobre ella para que piense que la estoy poniendo verde y desaparezca toda ofendida ella.

También puede ser que hablo sobre ella para ir aceptándola y decidir, teniendo en cuenta que va a acompañarme durante esos 25 minutos de los que hablaba antes, cómo voy a tratarla.

De momento reconozco que, sin conocerla apenas, creo que es una bruja de las pirujas pirujas. Pero ya sé que a veces las apariencias engañan, así que esperaré a ver que pasa. En todo caso, no pienso dejar que consiga hacerme perder ni un solo segundo de mi hora…

3 comentarios:

Manu dijo...

Claro que no!, no se te ocurra perder ni un segundito, y recuerda la de minutos que te queda por compartir... conmigo! :)

Tessa dijo...

:)

Abril dijo...

:-P