domingo, 8 de marzo de 2009

¿Me retuerzo o me refuerzo?

Hoy me han dicho que me retorcía o que retorcía los conceptos. ¡Me he sentido halagada! y he comprobado que algunas veces, cuando no bailas el agua, cuando no expresas la opinión de la "supuesta mayoría", la gente cree que te mueves en lo retorcido. Claro, creo que realmente es así, pero en este caso, al concepto "retorcido" yo le doy el significado de complejo.

Me reTuerzo en la complejidad de lo sencillo y me reFuerzo de la sencillez de lo complejo.
Quedarme en la superficie, nadando plácidamente, me vale a veces (las menos) pero lo que realmente me gusta es ir hasta al fondo, reTorcerme en las profundidades y salir a flote reForzada.

Salgo repletita de algas que se aferran a mi y que me hacen recordar lo molestas que pueden ser algunas situaciones en la vida. Me las saco de encima en cuanto puedo. A veces, encuentro alguna caracola que me susurra al oído secretos que únicamente voy a saber yo ¡que privilegio!. La estrella de mar es más díficil de conseguir y estoy convencida de que es porque se esconde; se esconde porque acostumbra a "irse de la lengua" (¿no me creeis?...bien, no me voy a esforzar en convencer a nadie); cotillea sobre otros y otras y eso, en ocasiones, le causa problemas. Así que vive escondida y no tiene muchos amigos.
¡El caballito de mar! A ese me lo meto yo en la parte de abajo del bikini y me lo subo a la superficie. Aclaro que me lo meto en la parte de abajo del bikini para que no se me escape ya que es bastante inquieto. Ah! el caballo es algo retorcido también y supongo que es por eso que me gusta echar unas charlas con él. Siempre me lo encuentro dando vueltas y vueltas alrededor de todo bicho viviente, observando, deduciendo, aprendiendo, compartiendo, debatiendo; es curioso, pero el resto de bichos vivientes le miran como si él fuese un bicho raro... pero a mi me parece un bicho interesante, así que cuando llegamos a la superficie, lo saco de mi bikini y nos ponemos a charlar de cosas que algunos llamarían superficiales, otros simplezas o trivialidades y tal vez a otros podrían interesarles. Hablamos de la vida y lo hacemos en la retorcida profundidad de la superficie....

Me quedan algunos bichos de lo que hablar pero ya no tengo ganas...

¡¡Saludos!!



domingo, 18 de enero de 2009

Límites

A que os suena eso de los límites? claro, somos educador@s sociales y nos suena por narices!!
Vale, pues ahí va algo que escribí sobre los límites y recuerdo cuando escucho esa palabrita mágica? perversa? castradora? facilitadora? no sé. Sí sé, que en algún momento, esa palabra me ha hecho pensar en esto:

Límites....
lo interiorizado,lo aprendido, lo adecuado,lo aburrido, lo limitado,lo higiénico, lo decoroso...
Todo ello encarnado en uno mismo, en nuestro cuerpo... reprimiendo instintos, anulando deseos, acallando los gemidos primarios más auténticos que estan ahí, en el estado mas puro, esperando a salir.... provocados por la violación misma, por la profanación, por la infracción, por el apetito desmedido y desordenado de placeres deshonestos...

Abril



martes, 13 de enero de 2009

Salir del cascarón

Creo que en nuestra profesión nos pasamos la vida saliendo del cascarón. Y eso me gusta.
Ni un solo día he dejado de sorprenderme. Me refiero a ese tipo de sorpresas que te dejan con la boca como una O de Ohhhhhh y con los ojos como sartenes (de esas de hacer paella, grandotas). Y eso, lo tengo claro, es un privilegio.
Sí, ya sé que en muchas ocasiones esas sorpresas atacan directamente a nuestro gran ego (educativo, por supuesto!), ese que nos acompaña hasta en casa, cuando ya deberíamos estar "desconectados", pero otras veces, las más, diría yo, nos muestran lo sencillo, que siempre nos empeñamos en complicar; lo claro, que nos empeñamos en obviar; lo divertido, que nos empeñamos en tergiversar...en fín, nos muestran lo humano en esencia.
Y lo que más me gusta de esas situaciones sorpresa, es que no dejan espacio a la intervención planificada y elaborada. La "mano educativa" que pretende dirigir hacia la salida del laberinto, entre estrategias y teorías, para encontrar la solución, se queda sin salida y sin solución. Ja!

Pero por San Dustan! se aprende lo nunca escuchado, leído, visto o debatido en ningún otro lugar. Se aprende si te dejas sorprender, claro está....

Bueno, ya! que me voy a subir a mi parra un rato.....

martes, 23 de diciembre de 2008

Necesito vacaciones!!!

Me apasiona mi trabajo. En serio! pero necesito largarme.
Estoy harta de malos rollos y chorradas varias. Estoy harta de gente que se cree no sé qué que sé yo!. En este mundo hace falta que se repartan por doquier grandes dosis de humildad. Y donde más falta hace es en el mundo de lo que viene llamándose "lo social".
"Me dedico a lo social"( juasssssssss juassssssssssss). Me dan ganas de contestar: "En todo caso, te dedicas a mirarte el ombligo, a pensar que eres el/la más mejor, que tus intervenciones "educativas" (por supuesto) son incuestionables, que lo de la distancia óptima profesional es una chorrada que impide el vínculo y a no sé cuantas barbaridades más!! Dedicarse a lo social no creo que sea eso..... No voy a teorizar sobre ello. Consultar toda la teoría que os de la gana.
Personalmente me gusta pensar que las teorías se construyen y deconstruyen a diario, así de simple y así de sencillo. Me gusta pensar que absolutamente todas mis intervenciones són cuestionables, que siempre podemos olvidar o no pensar en algo que podría haber ayudado en una determinada situación. Me gusta pensar que puedo cagarla en cualquier momento y que no pasa nada. Sí, me has leído bien, NO PASA NADA.
Todo el mundo la caga alguna vez....o crees que los/as educadores/as sociales salen de la facultad con la varita mágica y tocados por la mano divina que legitima sus actuaciones?. Pues mira....no!
Me gusta pensar también que el vínculo educativo no se puede forzar (por más que te esfuerces en leer teorías sobre el vínculo o que intentes conseguirlo de manera nada profesional, como por ejemplo a través del coleguismo y pasándote la distancia profesional por el forro!). Es más, estoy casi convencida de que existen varias circunstancias que deben darse para que ese vínculo se forme. Una de esas circunstancias es cuestión de "piel"; es tan natural que surge sin ni tan siquiera darte cuenta; otra podría ser que la persona que tienes delante este dispuesta a "formalizar ese vínculo" (no crees que esta sería la más importante?) y, por supuesto otra circunstancia sería la del trabajo bien hecho, no?.

Y para acabar, que ya noto que me estoy subiendo a la parra!...me gusta pensar que todavía queda gente que se dedica a "lo social" sin perder el norte y, sin olvidar nunca que alrededor de su ombligo existen personas con sus propios ombligos, que necesitan que dejemos de mirar el nuestro para admirar el suyo!


martes, 29 de abril de 2008

Expectativas ¿las de quién?

Hoy en la reunión de equipo hemos hecho un ejercicio interesante en relación a un caso y eso me ha hecho reflexionar sobre el tema de las expectativas.
Es curioso como son nuestras propias expectativas las que se convierten en nuestro objetivo de intervención. ¿Olvidamos a la persona que tenemos delante?, ¿olvidamos que es SU vida?, son SUS expectativas, es SU responsabilidad, es SU acción, es SU construcción o SU deconstrucción. ¿Nos endiosamos hasta ese punto? Que peligro! Seguramente a nuestro afán de apoyar, acompañar, aconsejar, facilitar...llega un punto en el que lo tienes que parar. Parar y esperar.
Esperar a que sea esa persona o personas en las que estás centrando tu intervención, las que te muestren hacia donde quieren ir. Intentar cambiar SU rumbo nos puede costar esos sentimientos de rabia, frustración, falta de confianza, pena, desmotivación...y seguramente muchos más; todos juntos, revueltos!!!! dejándonos inmersos en esa sensación que deja la incertidumbre en cuanto al valor de tu trabajo, en cuanto a lo correcto de tu intervención... En cambio, pudiera ser que el no vivir las propias expectativas en vidas ajenas, nos ayudase a nosotros, como profesionales, a realizar nuestro trabajo acompañando, apoyando, facilitando.....pero nunca dirigiendo hacia esa, nuestra propia meta.